Carlos Rodríguez Braun reivindica la “alegría liberal”

10 de abril de 2026
Carlos Rodríguez Braun y María Banco en la presentación de Panfletos Liberales VI
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La sede madrileña de la Universidad Francisco Marroquín acogió el jueves 9 de abril la presentación de “Panfletos liberales VI” (Gaveta Ediciones, 2026), el sexto volumen con el que Carlos Rodríguez Braun reúne una nueva hornada de artículos publicados en prensa durante los últimos cuatro años. Pero la cita no fue una mera puesta de largo editorial. Fue también una pequeña celebración del liberalismo español, de su memoria, de su persistencia y, sobre todo, de su sentido del humor.

Porque si algo quedó claro durante el acto es que Rodríguez Braun logra transmitir su “alegría liberal” en todo lo que hace. Desde sus coloridos calcetines hasta su análisis siempre optimista del mundo que nos rodea. El profesor, que fue calificado como uno de los mayores expertos en Adam Smith de nuestro país, fue presentado por María Blanco.

La escena tuvo algo de reunión de viejos amigos y de seminario económico a partes iguales. Blanco, discípula, colega, cómplice intelectual y amiga del autor, fue trazando un retrato del libro a medio camino entre el elogio riguroso y la ironía afectuosa.

Un libro que aporta luz frente a un mundo de sombras

La presentación avanzó como una conversación viva que combinó el tono académico con la vis cómica del profesor. Un estilo muy característico que logra mantener la atención de sus oyentes haciendo que principios complejos sean comprensibles para sus interlocutores, quienes no solo aprenden sino que también se entretienen.

María Blanco subrayó que este sexto tomo está especialmente volcado en la cultura sin olvidar los capítulos dedicados al socialismo y al liberalismo. En su repaso del libro Blanco consideró que debería llevar por subtítulo “da igual cuándo lea esto”, porque los textos de Braun retratan contradicciones y vicios del poder que resultan intercambiables a través del tiempo. Además, quiso destacar la capacidad del profesor para reconciliar al lector con la posibilidad de que aún haya “luz” frente a “el mundo de las sombras”.

Los comentarios de la actualidad política también se colaron en el acto y cuando Blanco evocó la corrupción del PSOE con referencias a las «pilinguis» de su ex secretario general y la moralina oficialista, el economista respondió con una de las paradojas más agudas de la noche. Dijo que, bien mirado, tanta sordidez podía resultar “casi una bendición” y razonó que si los socialistas fueran honrados pero con la misma ideología que tienen ahora, “que fueran igualmente enemigos de la libertad, que practicaran las subidas de impuestos, los controles de precios” gozarían de la “legitimidad de la honradez”, lo que sería “devastador”. Esa fue, en realidad, la música de fondo de toda la presentación: la ironía como arma crítica y la cultura como campo de batalla. 

El liberalismo era un desierto pero ya es un vaso de agua

La tarde dejó además un momento memorable cuando el diálogo les llevó hasta la Argentina natal de Rodríguez Braun y sacaron a relucir a Les Luthiers. Rodríguez Braun contó entonces que los conoció en Buenos Aires, allá por los años 70, en un concurso de canto aficionado donde él mismo participó interpretando “California Dreaming” y no dudó en entonar más de cincuenta años después en el estrado del salón de actos de la Universidad Francisco Marroquín de Madrid. Mientras el jurado deliberaba –continuó explicando el profesor– apareció aquel grupo que empezaba a hacer ruido. “Ahí les conocí”, recordó, antes de celebrar que en España “los adoráis como debe ser”. La anécdota terminó de confirmar que el autor de “Panfletos liberales VI” no es solo un economista culto, sino también un magnífico narrador e, incluso, cantante.

No es casual que María Blanco insistiera en la importancia de la comunicación. Reivindicó a Rodríguez Braun no solo como académico de primera fila y gran conocedor de Adam Smith, sino como un divulgador excepcional del liberalismo en radio, prensa, televisión y redes sociales… incluso tiene canal en TikTok.

Pero si hubo un tramo especialmente revelador fue cuando la conversación giró hacia la historia del liberalismo en España y al riesgo de la melancolía. Rodríguez Braun se permitió entonces uno de los pasajes más logrados de la velada. Recordó que llegó a España a finales de los setenta como “un joven de izquierdas” exiliado de la dictadura militar argentina y que nunca antes nadie le había explicado lo que era el liberalismo. Fue Pedro Schwartz quien le desmontó aquel corsé ideológico y le abrió las puertas a todo un campo de conocimiento. Desde esa experiencia trazó una comparación entre la situación actual y la de los años de “catacumba”, cuando el liberalismo español era «una minoría diminuta, casi subterránea», cuya máxima preocupación era sobrevivir en lugar de difundir sus ideas.

Con todo, Rodríguez Braun pidió perspectiva sin caer en el triunfalismo. “Podemos ser un vasito de agua, pero es que venimos del desierto”, recordó con satisfacción por el camino recorrido en el que los liberales son cada vez más y han ganado influencia en el debate público.

“Si el experimento liberal fracasa, culparán al liberalismo”

Como no podía ser de otra forma hubo también preguntas del público sobre Argentina y Javier Milei. Rodríguez Braun se mostró esperanzado, aunque cauteloso. Reconoció que habría votado al actual presidente y elogió varias de sus reformas –desde la liberalización de los alquileres hasta la política contra los piqueteros–, pero advirtió del gran riesgo político del experimento: si fracasa, no culparán a Milei, sino al liberalismo. Y dejó una observación certera sobre la reacción de la izquierda: su preocupación por Milei demuestra que “detectan el enemigo” cuando ven a alguien “que es liberal, que no les tiene miedo y que les gana las elecciones”.

La presentación terminó con un pequeño ágape en el que los asistentes pudieron continuar debatiendo sobre muchas cuestiones que plantea “Panfletos liberales VI”. En tiempos de moralina espesa, ruido político y consignas recicladas, la presentación del nuevo libro de Carlos Rodríguez Braun en Madrid tuvo algo refrescante: la reivindicación de una tradición fiel al liberalismo ilustrado pero que no renuncia a reírse.

Quizá por eso la mejor imagen de la tarde no fue la del economista veterano presentando su sexto volumen, sino la de alguien que, después de décadas de batalla de las ideas, aún parece divertirse muchísimo defendiendo la causa de la libertad.