Petición de los fabricantes canarios de velas

4 de octubre de 2026
Fabricantes de velas
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Al Gobierno de Canarias, al Parlamento de Canarias y demás autoridades competentes:

Los fabricantes canarios de velas, cirios, candelas y otros productos destinados a la iluminación queremos trasladar nuestra profunda preocupación por la competencia desleal ejercida por un operador exterior que introduce diariamente en Canarias enormes cantidades de luz sin abonar AIEM, sin asumir costes de transporte, sin contratar trabajadores en las Islas y sin disponer siquiera de establecimiento permanente en el Archipiélago.

Nos referimos, naturalmente, al Sol. Nuestra industria desarrolla su actividad en un territorio fragmentado y alejado de los principales mercados, soportando sobrecostes energéticos, logísticos, laborales y regulatorios que dificultan competir en igualdad de condiciones. El Sol, por el contrario, introduce su producto directamente en millones de hogares y establecimientos canarios, sin intermediarios y a precio cero. La situación resulta particularmente grave porque Canarias disfruta de unas 3.000 horas de sol al año. Estamos, por tanto, ante una penetración masiva de producto exterior que amenaza una industria local que genera empleo y contribuye a la diversificación económica.

No solicitamos privilegios. Solicitamos igualdad de condiciones. Resulta difícil 

comprender que el Gobierno de Canarias reconozca los sobrecostes derivados de la ultraperiferia y, simultáneamente, permita que un competidor situado a 150 millones de kilómetros coloque gratuitamente su producción en nuestro mercado. Por ello proponemos que el Parlamento de Canarias apruebe una norma que obligue a cerrar ventanas, cristaleras, claraboyas y cualquier otra abertura por la que pueda penetrar libremente la luz solar en hogares, comercios, industrias, hoteles y edificios públicos.

No tendría sentido proteger la producción local frente a mercancías procedentes del exterior y permitir la entrada ilimitada de un producto que compite con ella a precio cero. Si determinadas producciones necesitan protección frente a competidores que disfrutan de ventajas que nuestros industriales no pueden igualar, difícilmente encontraremos un competidor más aventajado que el Sol.

Como medida complementaria, proponemos incluir la luz solar entre los productos sujetos al Arbitrio sobre Importaciones y Entregas de Mercancías en Canarias, aplicándole un tipo suficiente para compensar las desventajas competitivas de la producción local. Reconocemos las dificultades técnicas que podría presentar la recaudación del impuesto en origen. Subsidiariamente, podría establecerse una ayuda directa a los fabricantes canarios de velas calculada en función de las horas de insolación. La medida tendría importantes efectos de arrastre. Una reducción del consumo de luz solar incrementaría la demanda de velas, persianas, cortinas, lámparas y material eléctrico. Harían falta trabajadores para producirlos, transportarlos y venderlos. Aumentarían las cotizaciones sociales, la recaudación tributaria y el peso de la industria en el PIB del Archipiélago.

Incluso contribuiría a la lucha contra el cambio climático. Después de todo, ningún producto importado desde 150 millones de kilómetros puede presumir seriamente de kilómetro cero. Además, los edificios públicos deberían consumir un porcentaje mínimo de iluminación de origen canario. Colegios, hospitales y oficinas podrían convertirse así en tractores de nuestra industria.

El sector turístico tampoco puede permanecer ajeno. Hoteles y apartamentos deberían reservar determinadas horas para iluminación producida localmente. Resultaría contradictorio promocionar nuestra gastronomía, artesanía y productos agrícolas mientras la iluminación queda prácticamente monopolizada por un proveedor extranjero. Naturalmente, esta transición tendría costes. Por ello proponemos una línea de fondos europeos para financiar la adaptación de ventanas, persianas y cortinas. Una campaña de sensibilización explicaría a los ciudadanos que renunciar a parte de la luz gratuita constituye un pequeño sacrificio necesario para proteger nuestra soberanía productiva.

Somos conscientes de que algunos consumidores podrían preferir seguir utilizando la luz del Sol. Incluso podrían alegar que es más barata, abundante y eficiente. Pero una política industrial responsable no puede quedar sometida exclusivamente a las decisiones individuales de los consumidores. Si estos pudieran elegir siempre el producto que consideran mejor o más barato, ¿qué sentido tendría disponer de una política industrial?

Canarias necesita diversificar su economía, proteger su producción y reducir su dependencia del exterior. Y si para conseguirlo hay que proteger a nuestros fabricantes de velas de la competencia del Sol, confiamos en que el Gobierno de Canarias sabrá estar a la altura de las circunstancias. Por el futuro de nuestra industria, por el empleo canario y, naturalmente, por la luz producida en Canarias.

Remedo libre de la «Petición de los fabricantes de velas», de Frédéric Bastiat (1845), trasladada al debate actual sobre el proteccionismo industrial en Canarias.